Lev vygotsky. Pensamiento y lenguaje


El trabajo de Luria fue publicado en inglés con el título



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El trabajo de Luria fue publicado en inglés con el título Cognitive Development: Its Cultural and Social Foundations (Cambridge, MA, Har­vard University Press, 1976).

  • Lev Vygotsky, Sobrante socbinenii, vol. 6 (trad. cast.: Obras escogi­das).

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    mación sintética de Spinoza y su propio esfuerzo en favor de una psicología científica no naturalista.

    La visión de conjunto de la obra y los logros de Vygotsky quedaría incompleta si dejara de mencionar su dedicación a la investigación aplicada. Hay tres áreas principales en las que Vygotsky acompañó sus estudios experimentales con aplicaciones prácticas: la psicología educacional, los estudios sobre niños física y mentalmente discapacitados y la psico-patología. La aplicación del concepto de función mental su­perior a la psicología educacional quedó compendiada en La paidología del adolescente (192 9).27 El título es un reflejo del pensamiento de aquellos tiempos en que la paidología era un término usado ampliamente, que pretendía designar una aproximación interdisciplinar al desarrollo infantil, una es­pecie de base científica para la pedagogía. Naturalmente, también Vygotsky usó este término, sin sospechar que a me­diados de la década de 1930 la paidología sería proscrita como una «desviación burguesa», y los antiguos paidólogos, pues­tos en la lista negra.

    El interés de Vygotsky tanto en el desarrollo como en las implicaciones mutuas de las funciones mentales superiores le llevó a abordar el problema del desarrollo de las funciones mentales superiores en niños discapacitados física y mental­mente. Vygotsky fue el medio por el que se realizó la funda­ción del Instituto de Estudios sobre Niños Discapacitados, que aún sigue siendo el principal centro soviético de investiga­ción que se ocupa de los problemas de los discapacitados. Al­gunos de los estudiantes de Vygotsky, entre los que destaca Zhozefina Shif, se convirtieron en eminentes especialistas en este campo. En el volumen 5 de sus Obras escogidas (1983), se reimprimieron numerosos ensayos de Vygotsky sobre el pro­blema de la rehabilitación cognitiva de niños discapacitados.

    Finalmente, un estudio de las formas preconceptuales del pensamiento infantil llevó a Vygotsky a un estudio más amplio de la inteligencia preconceptual, incluyendo sus psicopatologías. Vygotsky identificó algunos rasgos característicos del habla y de




    1. Lev Vygotsky, Sóbrame sochinenii, vol. 4 (trad. cast.: Obras escogidas).

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    la «lógica esquizofrénica». Los resultados de sus estudios fueron publicados en inglés bajo el título de «Thought in Schizophre-nia» [«El pensamiento esquizofrénico»] (1934)28 e inspiraron ul­teriores estudios en esta dirección, realizados por los psicólogos americanos Eugenia Hanfmann y Jacob Kasanin.

    III
    Los primeros años de la década de 1930 estaban destinados a ser un período crítico en el desarrollo de la psicología sovié­tica. Stalin, que había declarado 1929 «el año del gran avance», estaba endureciendo claramente el control del partido sobre los elementos periféricos de la cultura y la ciencia. Los psicó­logos soviéticos apenas pudieron ofrecer ninguna resistencia colectiva, pues estaban enzarzados en una lucha encarnizada unos contra otros. Cada uno de los grupos rivales decía ser el más cercano al ideal marxista de la ciencia objetiva. En los mo­mentos más críticos de sus polémicas, las etiquetas ideológicas y las insinuaciones políticas se usaban con profusión. En esta atmósfera de intolerancia, la psicología se convirtió en presa fácil para los miembros del aparato del partido, y pronto que­daron suprimidas en psicología todas las tendencias indepen­dientes. A partir de entonces, se esperaba de los psicólogos soviéticos que extrajeran categorías psicológicas directamente de las obras de Marx, Engels y Lenin.29

    Este giro de los acontecimientos socavó gravemente el pro­grama de investigación de Vygotsky, que se apoyaba en teorías y métodos tan «burgueses» como el psicoanálisis, la psicología gestáltica y el análisis comparado de la conciencia en diversas culturas. Todas estas tendencias eran tildadas de antimarxistas, y la obra de Vygotsky fue declarada «ecléctica» y «errónea». El estudio de campo de Luria sobre el desarrollo comparado del



    1. Lev Vygotsky, «Thought in Schizophrenia», Archives of Neurology and Psychiatry, n° 31, 1934, págs. 1.063-1.077.

    2. Alex Kozulin, Psychology in Utopia, Cambridge, MA, MIT Press, 1984, págs. 18-22.

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    pensamiento en diversas culturas fue fuertemente criticado por su sujpuesto prejuicio contra las minorías nacionales. Luria se vio obligado también a renunciar a su interés por el psicoanáli­sis. Puede suponerse que estos acontecimientos tuvieron algo que ver con la decisión de Luria de cambiar su campo de es­tudio y de concentrarse en los aspectos clínicos de la neurop-sicología.30 Obviamente, también Alexei Leontiev tropezó con algunas dificultades. Los pormenores siguen siendo os­curos, debido a que la biografía soviética oficial de Leontiev afirma simplemente que «en 1930 un cúmulo de circunstancias forzó a Alexei Nikolaevich [Leontiev] a presentar su dimisión en la Academia de Educación Comunista y a dejar su puesto [docente] en el Instituto Estatal de Cinematografía».31

    Vygotsky, que estaba ya gravemente enfermo, continuó trabajando en Moscú hasta 1934, año en que un ataque de tu­berculosis le produjo la muerte. Aun antes de la muerte de su líder, un grupo de estudiantes de Vygotsky, entre los que se encontraban Leontiev, Zaporozhets y Bozhovich, había deci­dido dejar Moscú y dirigirse a la ciudad ucraniana de Jarkov, donde acabaron estableciendo un programa de psicología evo­lutiva. Los estudios realizados por el grupo de Jarkov entre 1934 y 1940 se centraron en el problema efe la interiorización y la relación existente en el niño entre sus actividades externas y sus correspondientes operaciones mentales. Los jarkovitas desarrollaron un extenso programa experimental para compa­rar la actividad externa sensorial y motriz del niño con sus acciones mentales y esbozar sus morfologías respectivas. Su conclusión general fue que la estructura de los procesos cog-nitivos repite más o menos las estructuras de las operaciones externas. De este círculo de estudios salió alguna de las nocio-



    1. Alexander Luria, The Making of Mind, Cambridge, MA, Harvard University Press, 1979, págs. 208 y sigs. (trad. cast.: El cerebro en acción).

    2. Alexei A. Leontiev, hijo, «Tvorcheskii put A. N. Leontieva» [«La fecunda carrera de A. N. Leontiev»], en A. Zaporozhets y otros (comps.), A. N. Leontiev i sovremennaia psikhologiia [A. N. Leontiev y la psicología contemporánea], Moscú, MGU, 1983, pág. 11. Véase también Alexei A. Leontiev, «The Productive Career of A. N. Leontiev», Soviet Psychology, n° 23, 1984, págs. 6-56.

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    nes que mucho más tarde, en la década de 1960, habían de ser aceptadas como las premisas básicas de la psicología evolutiva soviética, entre ellas el concepto de «percepción como ac­ción», de Zaporozhets, y el concepto de «formación progresi­va de las acciones intelectuales», de Peter Galperin.

    Los jarkovitas resolvieron el problema de la relación entre conciencia y actividad del modo siguiente: «El desarrollo de la conciencia del niño se produce como resultado del desarrollo del sistema de operaciones psicológicas, las cuales, a su vez, quedan determinadas por las relaciones efectivas entre el niño y la realidad».32 Esta insistencia en las «verdaderas relaciones con la realidad» se convirtió en un importante punto de des­acuerdo entre los jarkovitas y Vygotsky. Como ha observa­do acertadamente Michael Colé, «como indica incluso una lectura superficial de esta obra, Leontiev y los jóvenes investi­gadores que trabajaban con él pusieron una gran distancia entre ellos y su maestro Vygotsky».3

    Uno se siente tentado de atribuir este distanciamiento a fac­tores extracientíficos. En 1936, se hizo público un decreto es­pecial del partido comunista en el que se condenaba la paido­logía (más o menos, la psicología educacional interdisciplinar). La teoría de Vygotsky, que ya antes había sido fuertemente criti­cada, se convirtió en ese momento en una auténtica herejía, porque su autor había colaborado con los paidólogos. Ade­más, la tesis de las «verdaderas relaciones con la realidad» se ajustaba al credo soviético de la década de 1930, el materialis­mo dialéctico, mucho mejor que el modelo histórico-cultural de Vygotsky, de mayor complejidad.

    Sin embargo, hay razones sólidas para creer que el revisio­nismo de Leontiev, aparte de sus ventajas ideológicas, contó



    1. Alexei N. Leontiev, «Ovladenie uchaschimisia nauchnymi poniatiiami kak problema pedagogicheskoi psikhologii» [«La adquisición de con­ceptos científicos por los escolares como problema de psicología educacio­nal»] (1935), en Khresomatiia po vozrastnoi i pedagogicheskoi psikhologii [Manual de psicología evolutiva y pedagógica], vol. 1, Moscú, MGU, 1980, pág. 14.

    2. Michael Colé, «The Kharkov School of Developmental Psycholo­gy», Soviet Psychology, n° 18, 1980, pág. 5.

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    con serios apoyos científicos; que, aun cuando Vygotsky no se hubiera convertido en «persona non grata», es muy probable ue Leontiev y su grupo habría seguido cuestionando algunas e sus nociones básicas. Prudencia ideológica, honesto desa­cuerdo científico y también una mala comprensión de ciertas ideas de Vygotsky: todo ello se entretejía intrincadamente en el fenómeno que más tarde se conocería como teoría de la activi­dad de Leontiev.

    Como he dicho, la discusión se centraba en el problema de las relaciones entre la conciencia, la actividad y la realidad. Los jarkovitas insistían en que es la familiaridad práctica con los objetos y su uso lo que guía al niño hacia el dominio cognitivo de las situaciones, lo cual apenas se aparta de la tesis de Vygots­ky, «de la acción al pensamiento». Y, sin embargo, los estudios que subyacen tras esa opinión se asemejan a los relativos a la generalización y la transferencia mucho más que los relativos al efecto de la utilización de instrumentos psicológicos: los jarkovitas han minimizado el papel de los signos como media­dores principales. El ataque no iba dirigido contra una noción periférica de la teoría histórico-cultural, sino contra su núcleo.

    Como ha sostenido el jarkovita Peter Zinchenko, «uno de los problemas más básicos, la conceptualización de la natura­leza de la mente, se había resuelto de modo incorrecto. Se pen­saba que la característica central de la mente humana era el dominio de la mente natural o biológica a través del uso de me­dios psicológicos auxiliares. El error fundamental de Vygots­ky se contiene en esta tesis, en la que interpretaba errónea­mente la noción marxista de la determinación histórica y social de la mente humana. Vygotsky entendió la perspectiva mar­xista de modo idealista. El condicionamiento de la mente hu­mana por los factores sociales e históricos quedaba reducido a la influencia de la cultura humana sobre el individuo. Se pen­saba que la fuente del desarrollo mental era la interacción de la mente del sujeto con una realidad cultural e ideal, más que su verdadera relación con la realidad».34 En una palabra, Zin-

    34. Peter Zinchenko, «The Problem of Involuntary Memory» (1939), Soviet Psychology, vol. 22, n° 2, 1984, págs. 66-67.

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    chenko afirmaba que la actividad práctica proporciona una mediación entre el individuo y la realidad, mientras que Vygotsky insistía en que dicha actividad, para desempeñar su función de instrumento psicológico, debe ser necesariamente de carácter semiótico.

    Zinchenko atacó la teoría de Vygotsky globalmente y tam­bién en sus pormenores. La crítica general, teórica, de Zin­chenko se centraba en la inclinación de Vygotsky a oponer las funciones biológicas y naturales a las funciones psicológicas superiores, mediadas culturalmente. Zinchenko sostenía que tal aproximación frustraría cualquier intento de comprender los estadios iniciales del desarrollo mental como psicológicos más que como fisiológicos: «Esta pérdida de lo "mental" en el estadio biológico del desarrollo producía una situación en la que la mente humana se comparaba con fenómenos puramen­te fisiológicos».35 Según este punto de vista, Vygotsky había exagerado el papel de los procedimientos semióticos de me­diación: «[Vygotsky] comenzaba con la tesis de que el domi­nio de los procedimientos-signo era la característica básica y única de los procesos de la memoria humana. Consideraba que la característica central de cualquier actividad evocatoria era la relación de los procedimientos con el objeto de dicha activi­dad. Pero, en el pensamiento de Vygotsky, la relación de los procedimientos con el objeto quedaba separada de la relación del sujeto con la realidad considerada en su contenido auténti­co y total. En sentido estricto, la relación entre los procedi­mientos y el objeto era lógica más que psicológica. Pero la his­toria del desarrollo social no puede reducirse a la historia del desarrollo de la cultura. De modo parecido, no podemos reducir el desarrollo de la mente humana (el desarrollo de la memoria en particular) al desarrollo de la relación de los procedimientos "externos" e "internos" con el objeto de la actividad. La histo­ria del desarrollo cultural debe incluirse en la historia del desa­rrollo social y económico de la sociedad; debe considerarse en el contexto de las relaciones sociales y económicas concretas que determinan el origen y desarrollo de la cultura. En este


    35. Soviet Psychology, vol. 22, n° 2, 1984, pág. 67.

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    sentido precisamente, el desarrollo de una mediación "teóri­ca" o "ideal" debe considerarse en el contexto de las relaciones auténticas y prácticas del sujeto con la realidad en el contexto de lo que determina verdaderamente el origen, desarrollo y contenido de la actividad mental».36

    En relación con los estudios sobre la memoria (centro de la atención de su propio trabajo experimental), Zinchenko pro­ponía aproximarse a la memoria involuntaria como a un fenó­meno psicológico, más que fisiológico, y buscar sus raíces en las actividades prácticas de los niños. Los experimentos de Zinchenko revelaban que el niño recuerda imágenes o núme­ros dependiendo de cuál de estos dos grupos de estímulos juegue un papel activo en la actividad del niño, actividad que en ninguno de los dos casos era de memorización, sino de cla­sificación. Zinchenko subrayaba que es la inclusión de los es­tímulos en la actividad de clasificación lo que asegura su me­morización involuntaria. Así pues, la memoria involuntaria aparecía en el niño, por un lado, como una función psicológica y no como natural y biológica y, por otro, como un proceso íntimamente conectado con la actividad práctica, y no con los procedimientos de mediación semiótica. Para poner en tela de juicio la postura de Vygotsky, Zinchenko inducía a sus lecto­res a creer (incorrectamente, en mi opinión) que Vygotsky no veía diferencia entre la memoria natural, eidética, y la memo­rización involuntaria. Zinchenko decidió ignorar también el estudio comparativo entre diversas culturas de Luria, que ha­bía puesto de manifiesto, en el marco de la noción de instru­mento psicológico, varios estadios en el desarrollo de las fun­ciones mentales superiores, uno de ellos muy semejante al fenómeno del pensamiento práctico descubierto en los experi­mentos de los jarkovitas.

    El principal desacuerdo teórico entre la postura de los jarkovitas y la de Vygotsky quedó compendiado en la afirma­ción de Zinchenko de que «el desarrollo social no puede redu­cirse a la historia del desarrollo de la cultura». Mientras que en la teoría de Vygotsky la actividad, como principio explicativo
    36. Soviet Psychology, vol. 22, n° 2, 1984, pág. 70.

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    general, se concreta en las formas determinadas de mediación semiótica vinculadas a la cultura, en la doctrina de los jarkovi­tas la actividad asume un doble papel: como principio general y como mecanismo concreto de mediación. Sin embargo, para que las acciones concretas sean socialmente significativas, tie­nen que vincularse de algún modo con las relaciones humanas sociales y económicas establecidas con la realidad. La tarea de elaborar esta estructura global de la actividad fue asumida por Leontiev.

    El primer bosquejo de la teoría de la actividad psicológica de Leontiev apareció en sus Ensayos sobre el desarrollo de la mente (1947), que fue seguido por los escritos marcadamente divulgativos Problemas del desarrollo de la mente (1959/1982) y Actividad, conciencia y personalidad (1978). Leontiev propo­nía el siguiente análisis de la actividad (la actividad corresponde a un motivo, la acción corresponde a una meta y la operación depende de unas condiciones): «Sin embargo, lo que distingue fundamentalmente una actividad de otra es la diferencia en­tre sus objetos. Es precisamente el objeto de una actividad lo que le da una determinada dirección. Según la terminología que he propuesto, el objeto de una actividad es su verdadero motivo».37

    Al entrar en la actividad humana, su objeto pierde su apa­rente naturalidad y aparece como objeto de experiencia colec­tiva y social: «Consiguientemente, es la actividad de los otros la que proporciona una base objetiva para la estructura con­creta de la actividad individual. Históricamente, es decir, por lo que se refiere a su origen, la conexión entre el motivo y el objeto de la actividad refleja unas relaciones sociales objetivas más que naturales».38 Por ejemplo, la comida como motivo de la actividad humana presupone ya una estructura compleja, la de la división del trabajo. Tal división proporciona una base para la diferenciación entre actividades y acciones: «Las accio-


    1. Alexei N. Leontiev, Activity, Consciousness, and Personality, Englewood Cliffs, NJ, PrenticeHall, 1978, pág. 62.

    2. Alexei N. Leontiev, Problems of the Development of the Mind, Moscú, Progress, 1981, pág. 281.

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    nes que realizan una actividad son suscitadas por su motivo, pero parecen dirigirse hacia una meta [...] Para satisfacer la ne­cesidad de comida, [uno] debe llevar a cabo acciones que no están directamente encaminadas a conseguir comida. Por ejem­plo, el propósito de un individuo dado puede ser disponer sus útiles de pesca [...]».39 Así, los motivos pertenecen a la realidad socialmente estructurada de la producción y la apropiación, mientras que las acciones pertenecen a la realidad inmediata de las metas prácticas. «Cuando tiene lugar ante nosotros un deter­minado proceso, externo o interno, desde la perspectiva de la relación con su motivo aparece como actividad humana, pero en cuanto está subordinado a un propósito aparece como una acción o acumulación de una cadena de acciones.»40 Psicológi­camente, la actividad carece de elementos constitutivos que no sean acciones. «Si las acciones que constituyen la actividad se sustraen mentalmente de ella, no quedará absolutamente nada de la actividad.»41 Y, sin embargo, la actividad no es un fenó­meno acumulativo; se realiza en las acciones, pero su significa­do social global no puede determinarse desde las acciones in­dividuales.

    En este punto, el concepto de actividad de Leontiev tropie­za con una seria dificultad teórica que no dejó de captar la atención de sus oponentes, Sergei Rubinstein y sus estudiantes. Al estudiar la actividad humana (Tátigkeit) en general, Leon­tiev usaba categorías de la filosofía social marxista tales como «producción», «apropiación», «objetivación» y «desobjetiva­ción». Dichas categorías se aplican a temas histórico-sociales, más que a la individualidad psicológica. Al mismo tiempo, Leontiev buscaba las «verdaderas relaciones con la realidad» en las acciones y operaciones concretas y prácticas del individuo. El vínculo que media entre estas dos facetas de la actividad (que Vygotsky identificaba con la cultura en general y los sistemas semióticos en particular) se ha perdido debido al rechazo de la postura de Vygotsky. Rubinstein, que percibió esta laguna en


    1. Alexei N. Leontiev, Activity, Consciousness, andPersonality, pág. 63.

    2. Ibíd., pág. 64.

    3. Ibíd., pág. 64.

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    el esquema teórico de Leontiev, lo acusó de «identificación ile­gítima del problema psicológico del dominio de las operacio­nes con el proceso social de desobjetivación de la esencia social del hombre».42

    Al rechazar la mediación semiótica e insistir en el papel do­minante de las acciones prácticas, los jarkovitas se habían obli­gado a explicar la conexión entre las categorías filosóficas de producción y objetivación y la categoría psicológica de acción. Leontiev, sin embargo, se mostró reacio a ofrecer tal explica­ción, sustituyéndola por un «sermón» estereotipado sobre la alienación de la actividad bajo el capitalismo, frente al libre desarrollo de la personalidad en la sociedad socialista.43 Ade­más, cuando Leontiev hizo un intento de esbozar las formas de conciencia humana correspondientes a la actividad, decidió usar las categorías de significado y sentido, antes que las de operaciones interiorizadas. De este modo, reconocía sin darse cuenta el mérito de la aproximación de Vygotsky. Esta incohe­rencia teórica tampoco pasó inadvertida a sus críticos, quienes sostenían que «aunque el concepto de orientación de la psique hacia el objeto apunta a que la especificidad de la psique pro­cedería de la actividad práctica, e incluso material, c e la so­ciedad, en realidad esta actividad práctica [...] acaba identifi­cándose con un sistema de significados sociales [...] Sin embargo, aquí se ha pasado por alto un punto importante: aunque los modos sociales de acción encuentren su fijación en los significados, éstos representan las formas de la conciencia social y de ningún modo las formas de la práctica social».**

    Desgraciadamente, los estudiantes de Rubinstein no distin­guieron entre Leontiev y Vygotsky, y, por otro lado, quienes decidían trabajar en el marco de la tradición de Vygotsky desatendieron, en general, sus críticas. Además, dicha crítica se


    1. Sergei L. Rubinstein, «Problemy sposobnostei i voprosy psikhologischeskoi teorii» [«El problema de las aptitudes y las cuestiones de la teo­ría psicológica»], Voprosy psikhologii, n° 3, 1960, pág. 7.

    2. Alexei N. Leontiev, Problems of the Development of the Mind, págs. 318-349.

    3. Ksenia A. Abuljanova, O sub'ektepsikhicheskoi deiatelnosti [El su­jeto de la actividad psicológica], Moscú, Nauka, 1973, pág. 157.

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    entendía a menudo como un ataque contra la teoría histórico-cultural como tal.

    A partir de finales de la década de 1950, las relaciones en­tre el concepto de actividad de Leontiev y el legado teórico de Vygotsky tomaron una nueva forma. Como ocurrió con muchos otros, Vygotsky y sus ideas fueron «rehabilitados» en el curso de la «desestalinización». Se volvieron a imprimir algunas de sus obras, y otras fueron publicadas por vez pri­mera.45 Una vez más, se puso de moda ser considerado segui­dor suyo. Por aquel entonces, los antiguos jarkovitas estaban sólidamente instalados en Moscú: Leontiev se había conver­tido en presidente del Departamento de Psicología de la Uni­versidad de Moscú; Zaporozhets había fundado el nuevo Instituto de Educación Preescolar, del que llegó a ser direc­tor; y Galperin, Bozhovich y Elkonin habían conseguido cá­tedras en la Universidad de Moscú y el Instituto de Psicolo­gía de Moscú.

    En 1963, la obra de Leontiev Problemas del desarrollo de la mente ganó el premio Lenin a la investigación científica, alcan­zando así el rango de doctrina psicológica oficial soviética. En estas circunstancias, no fue difícil para Leontiev obtener el es­tatuto de intérprete oficial de Vygotsky; de hecho, su interpre­tación gozó de mayor difusión que los textos originales. Poco a poco, Vygotsky llegó a ser considerado como un mero pre­decesor de Leontiev, un predecesor que cometió algunos erro­res teóricos que Leontiev rectificó más tarde en su teoría. En su prefacio a la edición de 1956 de Investigaciones psicológicas selectas, de Vygotsky, Leontiev reafirmaba su propia interpre­tación de la actividad, sugiriendo que el énfasis de Vygotsky en los signos como los principales instrumentos psicológicos no era esencial para la teoría histórico-cultural y que, de he-



    1. Pensamiento y lenguaje, junto con algunas obras menores, fue reim­preso en 1956 en el volumen ízbrannye psikhologischeskie issledovaniia [Investigaciones psicológicas escogidas']. En 1960, escritos de Vygotsky no publicados anteriormente aparecieron en Razvitie vysshykh psikhoches-ikh funkzu [El desarrollo de las funciones mentales superiores]. Psicología del arte fue publicado en 1965.

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    cho, su teoría era la auténtica realización del programa de in­vestigación de Vygotsky.46

    Sin embargo, a finales de la década de 1970, la teoría de Leon­tiev fue sometida a un examen crítico. En parte, esa crítica tuvo su origen en las obras de psicólogos más jóvenes, como Vasili Davydov y Vladimir Zinchenko, que, aunque educados a la sombra de la teoría de Leontiev, llegaron a reconocer sus límites e inconvenientes. Otro factor que provocó ese nuevo examen fue el redescubrimiento de algunas de las obras de Vygotsky, publicadas con el título de Obras escogidas (1982-1984). La ten­dencia crítica se vio reforzada, además, por algunos filósofos soviéticos interesados en el problema de la actividad.

    La teoría de la actividad de Leontiev, al haberse encumbra­do hasta el nivel de doctrina psicológica totalizadora, había tropezado con el problema contra el que había prevenido Vygotsky en su escrito «La conciencia como problema de la psi­cología del comportamiento» (1925): usar la noción de activi­dad simultáneamente como principio explicativo y como tema de estudio psicológico concreto. Al «explicar» los fenóme­nos de la actividad mediante el principio de actividad, se incu­rría en un círculo vicioso (al que Vygotsky hace referencia en su crítica del idealismo, «la conciencia por la conciencia», y del conductismo, «el comportamiento por el comportamiento»).

    La distinción entre la actividad como principio explicativo y la actividad como materia de indagación científica fue esta­blecida por Eric Yudin con una elaboración filosófica.47 El punto de partida de Yudin era la restauración de la conexión entre la noción de actividad y su significado original, tal y como aparecía explicado en la filosofía de Hegel y Marx, es­fuerzo justificado por el hecho de que los psicólogos descui­daban con frecuencia las raíces teóricas de los conceptos mis-



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