Sociedad Israelí Lic. Sara Lazar




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Sociedad Israelí

Lic. Sara Lazar


ALIOT

Uno de los acontecimientos de gran influencia política, económica y social fue la segunda aliá. Ésta estuvo formada por jóvenes idealistas de Rusia y Polonia que llegaron a Palestina entre 1904 y 1906 hasta 1914, con la intención de construir una nueva sociedad socialista. No eran trabajadores naturales como los inmigrantes que llegaron anteriormente y, sin embargo, fueron ellos quienes iniciaron el movimiento obrero israelí.

Entre 1904 y el principio de la Primera Guerra Mundial, llegaron al país 40.000 inmigrantes, principalmente de Rusia Blanca (Bielorrusia), Polonia oriental y Lituania. Eran jóvenes empujados hacia Palestina por la guerra ruso-japonesa, la revolución rusa y los pogroms, decepcionados del socialismo ruso y convencidos de que el único lugar viable para la existencia de los judíos era su antigua Patria.
Esta inmigración estaba formada por jóvenes diferentes entre sí, la mayoría provenientes de familias tradicionalistas y con dominio del idish y un poco de hebreo; pero otros, del sur de Rusia, provenían de familias asimiladas, de posición social más alta y sólo hablaban ruso. A pesar de las dificultades que presentaba, paulatinamente pudieron integrarse y trabajar juntos.
Es en esta época en que uno de esos jóvenes idealistas, David Ben Gurión asume el liderazgo del ishuv, al pronunciar un magnífico discurso en hebreo en una reunión de obreros.
La adaptación de estos jóvenes fue muy difícil, tanto en el aspecto físico como anímico ya que las condiciones eran difíciles y la nostalgia fuerte. Los patrones judíos empeoraban la situación al preferir contratar mano árabe barata y experimentada... y con menos inclinaciones para la discusión.
Su ideología socialista les hacía considerar al trabajo manual como un valor moral absoluto, indispensable para curar al pueblo judío de sus males nacionales y sociales. Rehusaron crear asentamientos agrícolas para no llegar a ser propietarios, concepto rechazado por el socialismo.

El pequeño número de inmigrantes que llegaron a Palestina dos años después, trajo consigo una profunda decepción y más del 80% abandonaron tanto el ideal como la tierra (Palestina) para regresar a su país de origen o dirigirse a Estados Unidos. Sin embargo, los pocos que quedaron formaron el núcleo del sionismo laborista, así como el liderazgo del movimiento sionista y, posteriormente, del Estado de Israel.


En 1905 se intentó crear una organización de trabajadores, pero las diferencias ideológicas les llevaron a formar dos: Poalei Tzión y Hapoel Hatzaír. A pesar de contar con pocos miembros (60 y 90), se consideraban a sí mismos "partidos políticos". Poalei Tzión era parte de la organización mundial del mismo nombre, sin embargo, la posición del obrero judío en Palestina era muy diferente a la de cualquier obrero en otro país, ya que el propietario judío le contrataba más por solidaridad con la causa que por necesidad con lo cual, la lucha de clases no tenía demasiada cabida ni tampoco validez, ni el principio marxista, aplicación.
El Poalei Tzión palestino, con Ben Zvi y Ben Gurión a la cabeza, desarrolló una posición independiente y acorde a la realidad del obrero judío palestino. Contrariamente a lo predicado por el socialismo y a pesar de las críticas del Poalei Tzión mundial, comenzaron a establecer asentamientos cooperativos y a mencionar algunas veces el establecimiento de un Estado judío socialista.
Hapoel Hatzair consideraba al nacionalismo judío como el valor supremo y al obrero judío como el pionero que a través de su multiplicación y el mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo, lograría el renacimiento nacional judío. Hapoel Hatzaír se oponía al concepto de lucha de clases y rehusó formar parte de la organización de defensa Hashomer, creada por Poalei Tzión, ya que iba en contra de su orientación pacifista, inspirada en la filosofía de A.D.Gordon.
A pesar de las diferencias existentes entre las dos organizaciones, la realidad palestina les llevó a unir filas y aunque en un principio no estaban de acuerdo con el establecimiento de cooperativas agrícolas, los obreros de ambos partidos establecieron las primeras comunidades agrícolas colectivas (Kibutzim), primero en la zona de la Galilea, diseminándose por el resto del territorio en los años posteriores.

ALIYOT POSTERIORES A LA CREACIÓN DEL ESTADO

“El Estado de Israel estará abierto a la inmigración judía y al Crisol de las Diásporas”, este principio expresado en el acta de Declaración de Independencia, y que es una de las piedras angulares del Estado de Israel, se implementó con el primer acto del Gobierno Provisional: abolir todas las restricciones a la inmigración impuestas por los Libros Blancos. El gobierno y la Agencia judía, compartieron la responsabilidad de la aliyá y se ocuparon en principio de organizar las salidas de los diversos países, muchas veces en condiciones difíciles.


Las olas inmigratorias a partir de la creación del Estado han tenido sus altibajos. Los primeros en llegar fueron los 25.000 judíos que estaban detenidos en los campos de Chipre y después los 70.000 de los campos de desplazados de Alemania, Austria e Italia, 45.000 judíos de Bulgaria, 100.000 de Polonia y 120.000 de Rumanía, la mayoría sobrevivientes del Holocausto.
En 1949 llegaron 47.000 yemenitas gracias a una operación realizada por el gobierno israelí y la Agencia judía que se conoce como “Operación Alfombra Mágica”. En 1950 llegaron 120.000 iraquíes con la operación aérea llamada “Ezra y Nejemiá”. En total, llegaron 684.000 judíos en los tres primeros años de la fundación del Estado, duplicándose así la población, lo que provocó problemas económicos, escasez, racionamiento y austeridad.
La vivienda fue un problema muy serio; la tercera parte de los inmigrantes fueron alojados en viviendas abandonadas por los árabes, otros se alojaron en kibutzim, moshavim y en casas de conocidos. 6.000 niños fueron llevados a granjas escuelas de la Aliyat Hanoar* (Aliyá Juvenil).
El gobierno tuvo que instalar en forma acelerada, campos de tránsito –Maabarot– que incluían clínicas, servicios sanitarios, colegios, jardines de infantes y fuentes de trabajo. Para 1952 se habían establecido 113 maabarot, con una población aproximada de 250.000 almas.
Después de 1952, la inmigración decreció y las olas que llegaron posteriormente se debieron a algún evento significativo. El nacionalismo árabe en Marruecos y Túnez empujó a los judíos que allí residían a emigrar a Israel en 1955. El levantamiento en Hungría llevó a 8.000 judíos a hacer aliyá. 14.000 judíos de Egipto llegaron después de la campaña del Sinaí de 1956.
Durante cinco años, la inmigración disminuyó, pero entre 1961 y 1964 llegaron de Europa Oriental y el Norte de Africa 215.000 judíos. Fue en este momento que Israel, con tres millones de judíos, se convirtió en la tercera comunidad judía del mundo, antecedida por los Estados Unidos, que cuenta con seis millones, y la que fuese la Unión Soviética.
La inmigración que llegó a Israel después de la Guerra de los Seis Días fue diferente a las anteriores por el hecho de no haberse visto obligados a abandonar su país, sino que hicieron aliyá por propia voluntad. 130.000 llegaron de Europa, Estados Unidos, Sudamérica e Inglaterra, con un nivel educativo más alto y un espíritu de solidaridad con el Estado de Israel. A su llegada, el Ministerio de Absorción se ocupó de ellos. Muchos se han establecido como israelíes pero otros no se pudieron adaptar y regresaron a sus países de origen.
Los judíos de la Unión Soviética constituyeron un factor importante en la inmigración. Hasta 1970, la Unión Soviética solamente les permitió a unos cuantos judíos emigrar a Israel para reunirse con sus familiares, a los demás, les negó ese derecho. El resurgimiento del nacionalismo judío en la Unión Soviética tras la guerra de los Seis Días y la presión de los judíos de Occidente, basada en la Declaración de los Derechos Humanos, impulsó a muchos judíos soviéticos a solicitar a las autoridades, a las Naciones Unidas o a líderes mundiales, el derecho a emigrar, a pesar de las represalias que el gobierno ejercía contra aquellos que se atrevían a hacerlo.
La década de los noventas marcó el inicio de la inmigración masiva de los judíos soviéticos y de la operación “Rey Salomón”, el rescate de los últimos judíos etíopes.


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