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Marta Crivos, María Rosa Martínez y María Lelia Pochettino.




LA NARRATIVA ACERCA DEL PAISAJE Y DEL CAMBIO AMBIENTAL ENTRE LOS POBLADORES DEL ÁREA RURAL DEL MUNICIPIO DE ARISTÓBULO DEL VALLE (MISIONES, ARGENTINA)


ASOCIACION AMIGOS DEL ARCHIVO GENERAL DE LA PROVINCIA

ESPERANZA - SANTA FE – REPUBLICA ARGENTINA
2005



LA NARRATIVA ACERCA DEL PAISAJE Y DEL CAMBIO AMBIENTAL ENTRE LOS POBLADORES DEL ÁREA RURAL DEL MUNICIPIO DE ARISTÓBULO DEL VALLE (MISIONES, ARGENTINA)
Marta Crivos, María Rosa Martínez y María Lelia Pochettino.

CONICET- Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata, Argentina

Paseo del Bosque s/n, 1900 La Plata, Argentina

crivos@fcnym.unlp.edu.ar; mrmart@netverk.com.ar; pochett@fcnym.unlp.edu.ar


Resumen



Las transformaciones del medio natural y social y particularmente las propiedades atribuidas al monte son temas centrales en la narrativa de los pobladores -colonos de origen europeo y de países limítrofes y aborígenes Mbya- del área rural de Aristóbulo del Valle.

En los relatos acerca de las trayectorias individuales y grupales se reconoce un factor común: la importancia asignada al monte como espacio crucial en la toma de decisiones que conducen al asentamiento, establecimiento y proyectos de vida futura en la región.

Los argumentos acerca de las transformaciones en el medio en que se desenvuelve la vida de los pobladores incluyen y destacan como centrales los componentes simbólicos y pragmáticos de la noción de monte.

De este modo en la trama de relatos que describe y justifica las distintas modalidades de ocupación del territorio hallamos nuevas dimensiones para el abordaje de la historia natural y cultural de la selva misionera.

El escenario natural

Los Departamentos de Cainguás y San Martín de la provincia de Misiones, Nordeste de Argentina, tienen una superficie de 160.800 ha y de 152.400 ha respectivamente. Su población de acuerdo a censos del año 2001 asciende a 47.271 habitantes para el Departamento de Cainguás y 40.092 en el Departamento Libertador General San Martín. (Censo Nacional de Población y Vivienda, 2001)

El área, desde el punto de vista biogeográfico, pertenece al Distrito de las Selvas Mixtas, Provincia Fitogeográfica Paranaense, una zona de transición entre el planalto brasileño y el Distrito de los campos. El relieve del territorio es accidentado, con sierras de poca altura. Los suelos son lateríticos, rojos, ácidos, formados por partículas finas. El clima es cálido y húmedo con una temperatura media anual de 20 ° C, siendo los inviernos suaves y los veranos no excesivamente cálidos debido a las frecuentes lluvias. Las precipitaciones se registran durante todo el año, sin estacionalidad marcada, alcanzando una media anual de 1800 a 2000 mm. Durante el invierno pueden producirse heladas, más frecuentes en el fondo de los valles debido al drenaje de aire frío.

Desde el punto de vista florístico, se observan algunas diferencias con los componentes característicos de la denominada selva paranense, por ejemplo no se encuentra el “pino paraná” (Araucaria araucana) o el “palmito” (Euterpe edulis). Fisonómicamente presenta varias unidades ambientales, las que indican diferentes condiciones edáficas y también distintas historias de utilización. La selva semi-perennifolia natural presenta un dosel de 20 a 30 metros de altura, con especies tales como “urunday” (Astronium blansae), “ambay” (Cecropia adenopus), laureles (Ocotea sp., Nectandra sp.), lapachos (Tabebuia spp.), pindó (Syagrus romanzzofianum) entre otras numerosas especies. En el estrato arbustivo predominan las cañas o “takua” (Guadua trinii, Chusquea spp., Merostachys clausenii). La vegetación varia de acuerdo a su ubicación en altas o bajas pendientes, proximidad o inmediatez respecto de los arroyos. Esta selva ha sido modificada por la intervención humana en distinto grado, lo cual dio lugar a selvas secundarias (en aquellas zonas donde ya alcanzó a recuperarse), capueras (lugares desmontados con vegetación antrópica generalmente arbustiva, por ejemplo el “fumo bravo”, Solanum auriculatum), antiguas forestaciones industriales semiabandonadas, así como a pequeñas zonas de roza y cultivo y amplias superficies desmontadas donde se encuentran asentamientos urbanos y explotaciones rurales de distintas dimensiones y complejidad.

La Selva Paranaense está considerada como uno de los sistemas naturales más amenazados de Sudamérica. Se trata de un bioma de gran diversidad biológica, que ha estado sometido a una devastación de enorme magnitud, quedando solamente un mínimo porcentaje de su extensión original.

La transformación del sistema económico de la región a través de distintas estrategias de explotación como la extracción selectiva de maderas, el reemplazo del bosque nativo por plantaciones forestales de especies exóticas, la colonización agrícola, junto a la construcción de represas hidroeléctricas han coadyuvado a la desaparición de la mayor parte de la selva y el deterioro de sus remanentes.

A todo ello se suma la progresiva pérdida de conocimientos y prácticas acerca del medio natural de grupos humanos con una larga historia de adaptación a este ecosistema.

Los pobladores

Con respecto a su población , el área considerada es un enclave pluricultural y multiétnico resultado de la confluencia de comunidades Mbya-Guaraní, y de descendientes de inmigrantes de países europeos, asiáticos y limítrofes.

Los Mbya constituyen una de las etnias que integran la familia lingüística tupí-guaraní y se asientan en el ecosistema selvático distribuidos en los países de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. Sus asentamientos configuran un circuito resultado del constante desplazamiento de miembros de estas comunidades, las cuales presentan diferencias en cuanto a la densidad de población y grados de aculturación

La bibliografía histórica y particularmente etnográfica refiere a los antecesores de los Mbya como Kay’gua, Kaingua, Caingua términos cuyo significado es “los de la selva” o “los del monte”, “montaraces” e incluiría bajo esta designación a grupos que no fueron incorporados a las misiones jesuíticas durante los siglos XVII y XVIII. (Martínez et al., 2004).


Según testimonios recogidos por León Cadogan (1960) los Mbya se reconocen originarios del Yvy Mbyte (Centro de la Tierra o Centro del Mundo) y sitúan este mítico lugar en el actual territorio de Paraguay1, en lo que hoy se conoce como Departamento de Caaguazú (Remorini, 2001). Los actuales pobladores Mbya de la provincia de Misiones serían los descendientes de los Mbya que residían en esa zona, y que se desplazaron hacia Argentina a partir de la guerra del Paraguay (1865-1870) que constituye, si no la causa, al menos el momento histórico a partir del cual cruzaron la frontera (Bartolomé, 1969, 1977; Garlet 1997). Las primeras referencias sobre la presencia de grupos Mbya, fuera de las fronteras paraguayas, los sitúan en la provincia de Misiones a partir de 1870 (Ambrosetti, 1892; Müller, 1989). Desde ese punto se desplazan en dirección a los estados brasileños de Santa Catarina y Rio Grande do Sul aproximadamente a principios del Siglo XX (Garlet, 1997).

Actualmente, de acuerdo con fuentes oficiales, existen en la Provincia de Misiones 700 familias Mbya (3700 personas) distribuidas en 52 comunidades a lo largo de las rutas nacionales 12 y 14 y la ruta provincial 7, (Amable et al, 1996)

Las dos comunidades estudiadas -Kaaguy Poty e Yvy Pytã- asentadas en el predio de la Universidad Nacional de La Plata, registran – según censo de las autoras del año 2003 – un total de 277 personas.

La economía de estas comunidades se basa en el desarrollo de la horticultura mediante el sistema de roza y quema, junto a la caza, pesca y recolección. Hoy, algunos de los recursos vegetales obtenidos a través de esta última actividad son objeto de comercialización, ya sea sin elaborar –como, por ejemplo, las plantas ornamentales que venden en puestos a la vera de la ruta 7, las plantas medicinales colectadas a demanda de empresas herboristeras- o transformados en la elaboración de artesanías - tallas en madera, cestería y collares-. Asimismo en época de cosechas, de yerba mate y tabaco, grupos familiares o individuos adultos y jóvenes se desplazan para realizar trabajos temporarios en las Colonias 2.

Con relación a los colonos, sector dedicado principalmente a la actividad agrícola, en este trabajo solo consideraremos a la población que se asienta en la zona rural del Municipio de Aristóbulo del Valle, algunos de ellos próximos a los asentamientos aborígenes. Esta localidad de 20.683 (Censo 2001) habitantes es cabecera del departamento Cainguás. Allí se concentra la actividad administrativa y comercial del departamento. No obstante, la economía de esta zona puede caracterizarse como agrícola basada –al igual que la economía del resto de la provincia- fundamentalmente en cultivos industriales, preponderantemente de tabaco, yerba mate, té, tung, y también como extractiva a partir de la explotación de especies forestales maderables (Schiavoni,1998). Si bien existen unidades productivas de gran superficie, la mayoría de los establecimientos rurales son parcelas que no exceden las 25 ha, propiedad de los colonos derivadas de la concesión de tierras realizadas por el Estado a sus antepasados.

La colonización masiva, iniciada hacia finales del SXIX ( 1897) actuó sobre un espacio que, a pesar de un rico pasado aborigen y de la notable experiencia jesuítica, había sido despoblado por las vicisitudes de las guerras de la Independencia y los conflictos derivados del expansionismo luso-brasileño. Este despoblamiento llegó al punto de que algunas fuentes estiman que para 1869, el territorio estaba poblado por tan solo “unos 3000 indios” (Bartolomé en Schiavonni, 14)

Los colonos que poblaron la provincia de Misiones -europeos y más tarde inmigrantes asiáticos y de países limítrofes- se encontraron con que, si bien su nueva tierra les ofrecía novedosos recursos, también los enfrentaba con problemas y desafíos ecológicos, tecnológicos y sociales desconocidos para ellos. Tuvieron que ajustar procedimientos, actitudes y comportamientos para hacer frente al desafío de ser pioneros en una tierra de frontera. Para ello recurrieron, con éxito variable, tanto a sus respectivos acervos culturales como a la intervención de mecanismos sui generis (Bartolomé, 1990).

En la segunda mitad del SXX, entre 1960 y 1980, se acelera un proceso de ocupación espontánea de tierras fiscales. Es así que estas tierras reciben numerosas familias de agricultores originarios de otras zonas de Misiones y de los estados vecinos del Brasil. Estas nuevas colonias no surgen de planificación estatal, siendo el fruto de la auto-organización de familias pioneras (Schiavoni,1998) .

De este modo, en el área rural misionera, grupos étnicos diferentes comparten un territorio con características ecológicas comunes en que despliegan diversas estrategias de uso y ocupación.

Las perspectivas diferentes respecto a un mismo ecosistema, divergentes en cuanto a las características y potencialidades que le atribuyen, han dado origen a distintos modos de explotación y gestión, que derivan muchas veces en conflictos. Proyectos y planes económicos a macro y micro escala instalan y fundamentan alternativas exitosas y fallidas tal como lo muestra la narrativa sobre las transformaciones en el estilo de vida de colonos y aborígenes.


Nuestro enfoque

Nuestro objetivo fue explorar la percepción y uso de un ambiente común, a través de la narrativa que describe y justifica distintas modalidades de ocupación del “monte” entre la población aborigen Mbya actual y los descendientes de colonos asentados en las comarcas del Valle del Cuña Pirú



El trabajo empírico se realizó fundamentalmente mediante la implementación de la metodología etnográfica, privilegiando las técnicas cualitativas y tomando como unidad de referencia empírico analítica la Unidad Doméstica3. Acorde a esta metodología se realizaron entrevistas –semiestructuradas y abiertas- a individuos adultos de ambos sexos y observaciones sistemáticas en diferentes espacios en los que transcurre la vida del grupo.

Asimismo y en la medida en que resultó posible, se efectuaron caminatas acompañando a los pobladores en sus desplazamientos cotidianos (King, 2000; Martínez y Pochettino, 1999). El relato acerca de las percepciones del medio fue un emergente de la implementación de esta productiva estrategia de prospección etnográfica. Como resultado de los frecuentes intercambios con la gente surgió en forma espontánea -tanto entre los aborígenes como entre los colonos- información acerca de las características del lugar al momento del asentamiento, la antigüedad y motivaciones del mismo, las formas de trabajo cotidiano y las transformaciones a través del tiempo en las actividades y el paisaje. En el transcurso del trabajo presentaremos algunos fragmentos que resultan expresivos de la información obtenida implementando esta metodología.



La perspectiva Mbya


El "monte" es el nombre dado en la provincia de Misiones a las zonas de selva con predominancia de árboles de gran altura y abundancia de lianas y epífitos, así como de gran diversidad de especies animales. En este ambiente las especies nativas sufren gran presión de selección como consecuencia de la actividad humana. Es así que, además de las actividades de caza, pesca y recolección realizadas por las comunidades aborígenes, otros sectores de la población practican la caza y captura de especies animales y la tala de árboles destinados a la industria maderera.

En la concepción Mbya la diversidad de especies que define al monte se corresponde con una diversidad ambiental reconocida y explorada por las comunidades aborígenes en sus actividades de subsistencia.



Cercano a las aldeas Mbya, el “monte” se abre en claros para dar paso a las chacras o terrenos de cultivo.
... hacemos reunión para hacer unas chacras donde vamos a... porque nosotros tumbamos así el monte mismo porque crece más bien la chacra. Allá..., antes ... era de esas compañías... y ellos sacaron mucha madera de acá y formaron una planchada y (nos dieron)... para nosotros ese lugar... y ahora no sirve para hacer chacra
P: y antes de que Ud. venga y haga la chacra que había acá ? qué era, kaaguy?

R: no, antes cuando yo venía era todo limpio acá, ese tungal limpio, acá era un capuera... pero para allá todo kokueré (chacra en descanso), kokue (chacra), había un camino por ahí, (que salía hacia) Aristóbulo..., porque los colonos tenían un aserradero para aserrar madera, sacaba nomás sin permiso... y hacía la casa para ellos mismos (Kaaguy Poty, S. C., 2000)
En el presente refiere a lugares cada vez más alejados del emplazamiento de las casas. Esta retracción de las áreas previamente ocupadas por el “monte” se atribuye a la acción del hombre “blanco” a través de la actividad agrícolo-ganadera de los colonos y la explotación forestal .
P: por el lugar donde vinimos es todo Kaaguy karapé (monte bajo)?

R : kaaguy karapé, antes los colonos hacían potreros, trampas para los animales, tenían vaca.

P: y eso alguna vez va a ser monte virgen?

R : Sí, se vuelve porque crece(n) todos los arboles, no va a quedar nada. (vegetación en el piso).. limpio (Kaaguy Poty, S. C., 2000)
El “monte” es un espacio esencial para el modo de vida Mbya, aparece como un escenario que condensa lo relativo al mundo natural, y debe poseer características que garanticen el abastecimiento de recursos naturales (Crivos y Martínez, 2000).
(no tenemos el título de propiedad) ... por eso nosotros no podemos recuperar definitiva(mente) el terreno para nosotros, por eso estamos preocupados queremos que se nos marque, seguimos por la línea, nosotros no plantamos mucho pero caminamos mucho, tenemos que caminar por el monte, no ocupamos mucha tierra pero (la) necesitamos para buscar recursos, esa es nuestra idea...
R: vamos a caminar por el monte virgen, vamos a ver el chancho del monte, kure kaaguy, hay koachi (coatí) , jabalí (kochi), es lo mismo kure kaaguy, hay dos clases, tateto (taytetu) y jabalí, tatetu, jabalí es kochi...

P: y que plantas hay en el monte?

R: para el kochi hay el pindó yvyrapepe que se dice alecrin, y la pitanga, el guavira esos son comida del kochi

P: y para la gente ?

R: para nosotros el guavira, pitanga, guaporovyty, apoty guapytã, ese coco nosotros traemos del monte... ese esta en el monte virgen

P: y que otras plantas hay

R: esos nomás, del pindó nosotros utilizamos el guapytã y el cogollo, nosotros traemos de allá... y de donde saca el cogollo se cría gusano, grande gusano, no sé si vieron Ud., no sé si mostraron, con el hacha el pindó se revisa, ahí esta el gusano grande...(Kaaguy Poty, S. C., 2000)
En este sentido se presenta como un ambiente no homogéneo, diferenciado en espacios que remiten siempre a la intervención humana en la selva –trillos (senderos que resultan del desplazamiento de hombres y animales), agrupaciones vegetales particulares (cañaverales, fuentes de alimento de las presas), arroyos y vertientes (lugares de pesca y aprovisionamiento de agua) (Pochettino et al., 2002).
R: en el monte es donde crece más lindo, el takua rembo en la capuera no es tan lindo, el takuapi si, si va a hacer un rozado después de tres años ya se puede usar, porque brota rápido en el kokuere

P: y en el monte viene takuapí

R: en el monte donde hay la costa del arroyo, donde va el arroyo ahí, alrededor nomás en el monte alto no

P: y el arroyo esta en el monte?

R: Sí (Kaaguy Poty, S. C., 2000)
Con relación a este aspecto los miembros de las comunidades Mbya reconocen propiedades diferenciales del monte categorizando esos espacios, de allí los nombres que les asignan y las cualidades que les atribuyen en relación con el desarrollo de diferentes actividades.
...más para allá hay un arroyito Pepa, eso es kaaguy karapé, porque es medio bañado, ese junta agua ahí...

...si, puede ser lugar pora (lindo), tipo paisaje, lindo paisaje, a veces nosotros mismos encontramos un lugar lindo y estamos muy contentos, ese medio monte, muy tupido, parece que ya se usaba, es monte virgen, así nomás se puede caminar
P: esto que esta lleno de takua rembo como se llama?

R: kaaguy karapé

P: y así donde esta el takua rembo?

R: Kaaguy vai

P: que quiere decir?

R: lugar feo

P: es feo donde hay takua rembo?

R: donde hay takua rembo es feo porque no se puede ver para abajo jai vai, nosotros decíamos para la gurisada, vaya al monte pero no entre en el monte feo, jai vai es feo y otra cosa decíamos para la gurisada, después de la lluvia cuando sale el sol siempre sale la víbora al camino y se tiene que cuidar (Kaaguy Poty, S. C., 2000)
El monte como escenario del modo de vida Mbya en el pasado condensa los atributos de un mundo idealizado y perdido, que recrea en el presente el relato de los ancianos.
...Ahora tenemos un poco más de trabajo, anteriormente nuestros abuelos vivían de otra manera, tranquilos, no les molestaba nadie, estaban en el monte, no llegaba la enfermedad, es lindo pero ahora cambia, no es como antes, cambiamos un poco, no es bien, no es mejor que antes (Yvy Pytá, L. G., 1996)
Un espacio pródigo, incontaminado, donde la conjunción del peligro y lo sagrado da fundamento a una estrategia de explotación equilibrada de sus recursos. En este sentido, la cosmovisión Mbya, en la cual el hombre se considera integrante armónico de la naturaleza, concuerda con las actuales perspectivas ecológicas. El monte como espacio vital es sagrado para los Mbya. Es tanto como el hombre, criatura de los dioses. La horticultura, la caza de animales y la recolección son todas actividades que deben realizarse observando una gama de prohibiciones que se instalan en su universo religioso.
...están en el monte los cementerios... siempre fue así, porque nosotros los indígenas no lo podemos tener al lado de la casa, tiene que ser un poquito retirado... en el monte es un buen lugar...los espíritus... tiene que ser el pai, siempre es él que tiene que saber, él sabe dónde (Yvy Pytá, L. G., 1996)

R: ...acá en el monte hay muchos peligros de todas cosas...Porque algo puede pasar en cualquier momento, cualquier cosa puede pasar, de algunas cosas hay peligro entonces a veces siento que no me puedo levantar, de nuestros abuelos será así antes, ahora tenemos casi todo cambiado pero algunos seguimos en lo de antes.

P: Y qué pasa en el monte, que peligros hay?

R: Y hay peligros de víboras y algún tigre pero no hay tanto, no es de tantos bichos que hay peligro porque a veces llega a cortarse o a caerse, de cualquier forma se puede lastimar.

P: Y usted... sale solo a cazar?

R: Si. Yo por ejemplo salgo solo. A veces viene alguno de las otras casas y ahí si... de a dos de a tres. Por ahí vamos a ir a melar y ahí vamos unos cuantos...

cuatro, cinco... A veces voy a melar y a veces voy solo, porque a lo mejor si hay una media pobreza y no vale la pena ir tantos...

...Yo por ejemplo si voy al monte, en el monte no paro. Paso caminando, hago vuelta y vuelvo...No llevo nada solo la esperanza de cazar y llevo machete y eso. A veces, por ahí si me da hambre corto Pindó y como. (Kaaguy Poty, P. D., 1996)
...No es para destruir el monte, como los colonos, las empresas que agarra todo y tumba todo y planta pino, eucalipto, así... no es para eso que nosotros queremos... (Kaaguy Poty, S. C., 1998)
El análisis de fuentes históricas y etnográficas nos muestra el cambio en las actividades productivas de los Mbya y en su sistema de organización socio política. Al respecto Cadogan (1960: 133) plantea “En la actualidad la agricultura constituye una actividad de importancia secundaria en la vida económica de los Mbya, pero las crónicas de los jesuitas demuestran que eran originariamente excelentes agricultores”. El mismo autor cita a Charlevoix quien, refiriéndose “en su conocida Historia del Paraguay al grupo de 400 familias que, llevadas a Santa María (Misiones), volvieron a escapar, dice que al volvérselos a encontrar ‘estaban bien establecidos en una comarca donde cosechaban en abundancia granos y legumbres, que prefiere esta nación a cualquier otro género de alimento’ Y seguían siendo buenos agricultores, a pesar de la guerra sin cuartel en que se empeñaron con los españoles primeramente y después con sus descendientes los paraguayos...”

En la actualidad los Mbya reconocen en su pasado el desarrollo de actividades de caza, pesca y horticultura a mayor escala. La destrucción de los bosques sumada a la creciente incorporación de jóvenes y adultos como trabajadores a destajo en la cosecha manual de yerba mate y tabaco en las unidades productivas de los colonos, justifican una menor dedicación a esas actividades en el presente (Chase Sardi; 1989:41; Bartolomé 1969).


R: Se plantaba mucho más que ahora, se iba más al monte, palmito, se sacaba miel, se andaba mas que ahora en el monte. Ahora ya no quieren ir al monte. Saben que uno va se pierde y no quieren ir más. Se van a trabajar acá en la colonia, hacen laburos ahí. (Kaaguy Poty, P. D., 1996)

La perspectiva de los colonos

El monte, para los colonos, también constituye el espacio que garantiza el desarrollo de las actividades de subsistencia. En Misiones era este precisamente el ambiente que había que “colonizar” a partir del desarrollo de actividades agrícolas ya practicadas en otros ambientes, lo cual tuvo como consecuencia su rápida transformación. La “...inmigración permitió ocupar el espacio y explotarlo. En 30 años los colonos de diversas nacionalidades abrieron a la agricultura un territorio con características climáticas y ecológicas muy diferentes a las de sus lugares de origen. La explotación agrícola familiar y el cooperativismo fueron factores importantes en el proceso de colonización. La acción gubernamental posibilitó la propiedad y no el arrendamiento, pues se imponía la necesidad política de poblar este territorio…la expansión agrícola se desarrolla sin planificación, ganando tierras al monte.” (Amable et al, 1996:148). Con relación a Aristóbulo del Valle, Fraga (1988:13) destaca “…creada y fundada durante el gobierno de Héctor Barreyro, aquel 14 de junio de 1921, significaba para muchos hombres y mujeres un “porvenir venturoso”, por sus tierras fértiles, sus montes vírgenes, que prometía nuevas expectativas económicas, quizás a largo plazo…”


... mucha de la gente que vino a Misiones eran inmigrantes, muchos inmigrantes de un montón de países, Alemania, suizo, polaco, ucraniano, ruso. Que venían de un suelo distinto, acá se degradó mucho el suelo al hacer un trabajo muy constante. Por ahí Misiones necesita proteger el suelo, tener una cubierta verde... porque el mismo sol... deteriora el suelo, la lluvia erosiona porque es un suelo con mucha pendiente, entonces recién estas generaciones están aprendiendo que el suelo hay que cuidarlo, hay una forma distinta (de la) que a lo mejor trabajaban en Europa. Y es un suelo distinto, que hay productos, que acá no se desarrollan, como ser el trigo, hay muchos productos que acá no se trabajan, no tienen desarrollo. (Aristóbulo del Valle, Colono, Familia K.,2000)
Primero cuando vinieron a Argentina vinieron de ....y después del Oberá. Por ahí atrás del cuatro o del ocho, sobre esa zona tenían las chacras. Y después se vinieron más acá porque la tierra era más linda. (Cerro Moreno, Colono, Familia. N.,2001)

...mi papá (se cambió)... al monte porque a él le gustaba cazar. (Cerro Moreno, Colono, Familia. P., 2001)
Los relatos de los colonos hacen referencia al monte principalmente en relación a la historia económica de la zona, y en esa historia aparecen en forma sucesiva y a veces simultáneamente distintos paisajes que se van conformando a partir de las prácticas agrícolo-ganaderas. Esos paisajes remembrados se objetivan en huellas que se ofrecen como prueba de ese pasado próspero.
P: y ustedes el pasto este es natural o ustedes lo plantan?.

R:.. acá no hay pasto.....más yuyal en la capuera, yuyales.

P: los yuyales de la capuera no sirven para los animales?

R: hay algunos entre medio ellos comen si, como esto si es del monte, de la capuera. Ellos comen esto también pero no tiene el alimento que tiene el pasto. Esa la grama amarilla, es la famosa grama jesuita que dicen que los jesuitas tenían.... Esa dicen todo de la gente antigua que eso no.... no hay que dejar. Porque esta grama es la que está adaptada a la zona, al suelo todo. Al invierno también. ... . (Cerro Moreno,Colono, Familia. N.,2001)

...

Antes cuando el sitio valía todo era pomelo y naranja y ahí cuando el sitio dejó de valer. Hicieron potrero porque no valía nada....

...

R: ...ese otro paisaje que se ve es Paraguay. Y ahí si hay un paisaje enorme... Lo mío llega hasta acá. Lo verde es grama, es monte...
...la tierra es muy vieja. Claro porque antes plantaba sólo cosas anuales como tabaco, mandioca. A él (suegro) le gustaba mucho el potrero, los animales....entonces después ya no podía seguir limpiando más y siguió agrandando el potrero. Se dedicó más a la cría de... animales. Entonces ahí después como la yerba valía ahí empezó a plantar yerba... pero no le gusta (al esposo) la yerba vieja. Tiene que ser rozado nuevo. Así se hicieron todos los yerbales.

...

...Y esto es monte natural. Este cuadrito acá es un montecito natural, nunca fue cortado. Después esas dos...... fueron volteadas y volvieron a crecer. Tantos años vuelve a crecer lo mismo que el bosquecito que está allá.

...(lo voltearon) para hacer potrero pero como no plantan el pasto, vuelve el monte.



... naturales crece monte..... pero no es una madera de primera. (Cerro Moreno, Colono, Familia. N.,2001)
La actividad agrícola de los colonos, en principio para el autoconsumo, luego se orientó al mercado, alentada en algunos momentos de su historia por excelentes posibilidades económicas. Pero los vaivenes en las políticas de promoción de distintos cultivos generaron incertidumbre en los colonos y sus hijos convirtiéndolos en personas escépticas con relación a su futuro como productores agropecuarios. Sin embargo, y a pesar de un presente desalentador, los actuales “colonos” valoran positivamente el hecho de que sus padres les inculcaran el trabajo en las chacras. En tanto, las nuevas generaciones proyectan sus vidas fuera del área rural y de su escenario natural, el monte.
I1: yo me crié en la chacra... Mi papá nos hacía laburar, trabajar. Yo siempre digo a mis chicos: Cuando yo era chica.. no me gustaba que mi papá me hiciera trabajar. Yo andaba quizá muchas veces, mala. Yo agradezco que nuestros padres nos enseñaran a trabajar.. Hoy yo le doy gracias a Dios que mis papás nos insistieron a trabajar. Uno no hace todo bien porque muchas veces falta el tiempo y uno necesita a veces descansar también. ....da trabajo, es que hay que cavar. Pero no es solo cavar y plantar. Hay que abonar.......

I2: la juventud ahora no quiere trabajar...

I1: no es que no quiere... el más chico cuando vienen las vacaciones ayudan... pero me dice que si puede seguir estudiando, - mamá yo no me quedo en la chacra ni a palos. Ves que la chacra hoy por hoy no te da. Yo siempre digo, un muchacho joven se casa recién y entra en la chacra. Qué va a plantar..... no sabe que va a plantar para que el día de mañana... porque por ejemplo todos los que plantaron yerba, y muchas personas que ya son de edad, que hoy podían decir, bueno ya tengo mi jubilación, están en bancarrota porque no tienen nada. (Cerro Moreno, Colono, Familia.P.,2001)

...si valieran uno va renovando, va plantando un poco más. Pero como dejó de valer no ... son plantaciones viejas. No sé cómo son las políticas pero si una cosa valía y bueno no vale más... Y una cosa que es así natural (cítricos), que hoy se promueve tanto, eso no dio. (Cerro Moreno, Colono, Familia. N.,2001)



...

tenemos duraznos, uva, caqui, ciruela, mandioca, batata, zapallo, choclo

... yerba, té y todavía tenemos que venir a vender acá a la calle para poder vivir
...es que la yerba del año pasado no han pagado y el té no están pagando, tabaco están dando un puchito y el tung ni se junta porque no pagan (Colonia Maballe, colono, Familia N., 2001)
En el presente el monte para los colonos dejó de ser el área “a colonizar” para constituirse en un espacio “a preservar” si se desea mantener el actual modo de vida. El monte, como condensación de lo “natural” se está perdiendo y con ello los beneficios que reportaba para la actividad económica. Los responsables de esa pérdida siempre son los “otros”: las grandes empresas forestales y energéticas, el estado, pero también los aborígenes, favorecidos por políticas de desarrollo comunitario.
...Acá en Misiones en todo el país sobre la quemazón de monte que queman........Acá un colono prende un monte y están encima de él. Y los grandes que están a Salto Paraná? Semanas están metiendo fuego Eso no le ven mal. Prenden fuego, tumban un árbol que mañana......es la ley natural....... Los pinos....ellioti......ni abeja no hay, ni avispa ni pajarito ni víbora porque ese no quiere el oxígeno. El hombre tiene abeja..........Abeja muere, 40, 50 días la abeja se va, abandona todo...Ni avispa no hay, ni araña no hay. En el pino no quiere quedar ni un bicho.
...Hay lugares que están tumbando monte, monte virgen. Meten, tiran todo no miran que madera es. Dañan la naturaleza, lo que está hecho ya. Para plantar lo que no es de allí
... Había un arroyo, había pescado. Le dicen al colono a diez metros del arroyo hay que dejar el monte. Ellos metieron máquina, tumbaron todo en el monte, en el arroyo, ahora limpiaron... y madera de valor, así de diez años un cedro, un lapacho, fuego. ...
...era monte la protección de los montes y ahora está todo despoblado entonces ya el virus está en el aire acá como se dice... (Colonia Maballe ,Colono, Familia P., 2001)
...Y que veneno le vas a poner, si no hay veneno, no hay laboratorio para esas cosas. Queremos natural, pero la naturaleza se despidió, nosotros mismos despedimos la naturaleza
... el sol ha cambiado muchísimo, quema, antes no era así, quema, me parece que fue muy despejando eso ha afectado muchísimo, todas esas represas que están haciendo, eso es una traición eso perjudica muchísimo, nosotros nos hemos quedado con todo lo malo, y dentro de unos años no vamos a tener con qué curarnos, se va toda la platita para afuera y quedamos nosotros con todo lo malo
...y los desmontes, nosotros eso que conocemos, y sigue la tala, hasta el propio gobierno hace una campaña de que plante pinos. (Cerro Moreno, Colono, Familia. N., 2001)
...esos aborígenes hay que hacer que ellos trabajen, tienen tierras, que elijan uno que le enseñe para trabajar, salen al pueblo a pedir nomás, mandioca, si ellos tienen tierras, el gobierno le dio las tierras más hermosas que hay, piden afuera, y todavía se enojan si uno dice no tengo, y si Uds tienen tierras, a nosotros el gobierno no nos da tierras, pagamos la tierra al gobierno, Uds tienen gratis, pueden, Uds hacen capueras y comen ratones después, plantan un poco de maíz y comen ratones, y hormigas (Aristóbulo del Valle, descendiente de Colono, 2001)
Misiones dejaría de ser una provincia agrícolo-ganadera, en palabras de uno de los informantes. Los “políticos” la señalan como territorio de emprendimientos vinculados a la energía eléctrica, industria, turismo. Es en este sentido que el monte, las bellezas del paisaje (en el sentido no de escenario sino de escenografía), adquieren un nuevo valor: es la preservación de sus condiciones “naturales” – en conjunción con las actividades cotidianas- lo que permitirá una nueva salida económica, el agroturismo.
...vamos a llevarlo a conocer hermosos lugares ya que están en ese tema, tenemos un hermoso salto, hermoso para ver, falta hacer caminos para el turista, la nación tendría medios, sé esta trabajando en el área civil, se está haciendo, el agroturismo, el turismo de granja, sé esta queriendo formar, está en pañales, lo que pasa es que se necesita mucha plata para hacer eso... (Cerro Moreno, Colono, Familia. Noremberg, 2001)

Ganar y perder el monte

Durante las últimas décadas se han sucedido enormes transformaciones en los paisajes rurales y urbanos no sólo de la provincia de Misiones sino de América toda. En aproximadamente seis décadas se experimentaron notables avances en la conquista de lugares marginales por la explotación y sobreexplotación a gran escala de recursos naturales renovables y no renovables, lo cual ha ocasionado retracciones en paisajes silvestres y culturales, tal como relatan nuestros interlocutores Mbya y colonos de Misiones (Gunnil Grau,1996).

En nuestros recorridos acompañando las actividades de los pobladores rurales de Aristóbulo del Valle fue posible acceder a una rica narrativa en que el reconocimiento y valoración de espacios actualmente significativos en la vida individual y grupal, evoca espontáneamente esa larga historia de intervención y transformación del medio ambiente. En el contexto de relatos centrados en las formas de explotación de ese medio natural a lo largo del tiempo, las referencias al paisaje recorrido adquieren un sentido inequívoco. El pasado se recorta en el presente a través de algunos ejemplares que aun quedan como trazas de antiguos emprendimientos.

La narrativa asociada a los recorridos por los espacios en que se asientan y desplazan las comunidades aborígenes y los colonos muestra la percepción selectiva del medio como resultado de la variabilidad en las estrategias de subsistencia. Sin embargo, en las distintas trayectorias individuales y grupales se reconoce un factor común: la importancia asignada al monte como espacio crucial en la toma de decisiones que conducen al asentamiento, establecimiento y proyectos de vida futura en la región.

Los argumentos acerca de las transformaciones en el medio en que se desenvuelve la vida de los pobladores del Valle del Cuña Pirú incluyen y destacan como centrales los componentes simbólicos y pragmáticos de la noción de monte y plantean nuevas dimensiones para el abordaje de la historia natural y cultural de la selva misionera.

En una primera instancia, el monte se presenta como el paisaje configurado por el modo de vida de los pobladores rurales misioneros. En el decir de Greider and Garkovich (1994), “los paisajes constituyen los ambientes simbólicos creados por las acciones humanas al conferir significado a la naturaleza y el ambiente, al dar al ambiente forma y definición a partir de un punto de vista particular y a través de un filtro especial de valores y creencias”. En este sentido, el monte no refiere para los Mbya y los colonos a un espacio prístino e indiferenciado, ni se presenta como antitético en relación con la actividad humana, sino que constituye el lugar en el cual esta actividad encuentra las condiciones naturales que la hacen posible.

De esto se deriva el monte como espacio “a ganar” en la saga de los primeros colonos y en la recurrente evocación de condiciones naturales aptas al desarrollo del modo de vida Mbya. Es así como el “monte” es evocado en los actuales reclamos por la propiedad de la tierra en una narrativa que articula la profundidad temporal del establecimiento de los Mbyá en el lugar, la necesidad del monte como espacio para desarrollar sus actividades económicas en el presente y la preocupación por el futuro de las generaciones jóvenes en relación a un territorio en el cual sea posible dar continuidad a su estilo de vida.

“Perder” el monte es hoy inevitable consecuencia tanto de la sedentarización de los aborígenes como de la progresiva deforestación de la selva. En ambos casos significa la pérdida de condiciones fundantes de las estrategias de vida en el área rural misionera. Sin embargo ninguno de estos grupos asume responsabilidad frente a esta pérdida, atribuyéndose recíprocamente y ambos a un tercero (las grandes empresas forestales y energéticas) la retracción del monte.

Frente a ello colonos y aborígenes apelan nuevamente al monte como escenario ineludible del desarrollo de nuevas estrategias sólo viables mediante la conservación del patrimonio natural y cultural

Agradecimientos

Esta investigación fue financiada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y la Universidad Nacional de La Plata. Deseamos expresar nuestro especial reconocimiento a los miembros de las comunidades Mbya y a los colonos de Aristóbulo del Valle que generosamente compartieron con nosotros sus conocimientos y su tiempo.



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1(...)El país originario de los Mbya es el Yvy Mbyte, el centro de la tierra, situado dentro del actual Departamento de Caaguazú, lugar en donde, a raíz de la unión de un dios y una doncella hermosa, Ñande Jary (nuestra abuela) fue engendrado Pa’i Reté Kuaray, el llamado el mayor de los gemelos, padre de la raza guaraní. Hasta ahora “el que reza buenas plegarias” puede observar las huellas de Ñande Jary en las arenas que circundan Yguá Yvú, el lugar del agua surgente, situado en el Yvy Mbyté, (...) en donde se yergue la palmera eterna Pindojú a cuyo pie tenían su vivienda los progenitores de la raza. (...) los extranjeros son los yvypo amboaé, que vinieron de tierras extrañas. A ellos, y a sus descendientes mestizos, los jurua (bocas peludas, los paraguayos), Dios les dio campos y praderas para criar sus vacas, caballos y demás animales domésticos, a los indios les dejó las selvas con todo lo que contienen, disponiendo que las dos razas vivieran separadas. Los paraguayos y extranjeros que se instalan en las selvas son, por consiguiente, usurpadores.”(1960: 133)


2Colonia” designa a una unidad de producción agrícolo-ganadera, generalmente de pequeña extensión, destinada a las familias de inmigrantes europeos llegados a nuestro país a partir de la segunda mitad del siglo XIX y que hoy en día explotan sus descendientes, llamados “colonos”.


3 Utilizamos la unidad domestica (UD) como referente empírico inicial para la descripción de la vida grupal: “La UD es una unidad compleja que incluye un componente social -grupo de personas que comparten la residencia- y un componente espacial -el espacio físico que habitan-, articulados por un conjunto de actividades relevantes a la subsistencia del grupo que se realizan parcial o totalmente en ese ámbito” (Crivos, M y M.R. Martínez, 1996)







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